sábado, 27 de octubre de 2007

¿Dónde estás , Bob Fosse?

Ah, cuando yo era joven. Vivía en Siberia, era feliz, no tenía sífilis, no había conocido a Bob.
Fue aquí, en África. Podía elegir a cualquiera, pero tuvo que ser él.
Me abandonó. Y aquí, en el corazón de África, planeo mi siniestra venganza, con el latir de los tambores del siniestro brujo de la tribu, quien gusta de la buena música cuando se prepara esos estofados de antropólogo australiano como sólo él lo sabe hacer.

—Diablos, se dijo la escritora y arregló la cinta de la máquina de escribir—Cómo conmover a la platea, esa era la cosa-Qué difícil. Qué dura es la vida del artista. Y cómo están los mosquitos. Me gasto el sueldo en espirales y repelentes que no sirven para nada. Y el calor no se aguanta más: la remera se me pega al cuerpo pero si me la saco me van a ver los vecinos porque mi cuñado no viene a ponerme la cortina.


Es una noche calenturienta en África Ecuatorial y pican los mosquitos. Aquí en África la vida es dura, pero además es corta. Maldición, cada aforismo que digo me recuerda a Bob. No siempre la vida fue tan dura, después de todo. En realidad. En fin, que en África no hay dinero para mosquiteros, el sueldo se te va solamente en la quinina, y apenas hay que conformarse con cortinas de bambú. Pero soy una mujer curtida y un mosquito de más o de menos no es nada para mí. Si solo tuviera a mi Bob.

Suena el teléfono. La escritora arroja al suelo un sombrero inexistente y lo patea. Es su cuñado, para decirle que no puede poner la cortina hoy y que mañana Camila baila jazz en la escuela y si no sabe como se vestían las bailarinas de jazz. Cómo habrán notado, el lema de la literatura de este prodigio de escritora es que nada se pierde y todo se transforma.

Decía que era una noche calenturienta y pican los mosquitos. ¿ Ya les hable de Bumba Catunga? Lloro solitaria pero no estoy sola. Conmigo está Bumba Catunga, el fiel sirviente negro, que ronca panza arriba. Si en un rato no lo despiertan los mosquitos, lo sacudiré para que tome su quinina. Hace tanto calor que lloro y no se nota porque las lágrimas se evaporan haciendo señales de humo que dicen “¿dónde estás, Bob Fosse?” “Te cavaste la fosa, Bob Fosse”, “te arrancaré los ojos Bob etc...”
Bob Etc... salió a comprar cigarrillos hace veinte años y aún no ha regresado. Ahora debe estar mucho más viejo, prefiero al negro, pero se duerme. Es lógico, de día lo hago trabajar. Pero no es como mi Bob Fosse. Él cocinaba, lavaba, planchaba. ¿Dónde estás, Bob Fosse?
Las hienas ríen como mi destino. ¿Estarán digiriendo a mi Bob Etc.? Era tan pesado que podrían digerirlo veinte años. Era indigesto.

“ Bah, esto es una porquería —se dijo la escritora—. El problema es que el negro está dormido, por eso es aburrido. Si estuviera despierto sería más emocionante. Lo voy a despertar.”

Tomé el látigo y le acaricié con él la espalda.
— Despierta, Bumba Catunga—que quiere decir “hombre con rulos” —Necesito pasión ardiente. Si no me sirves, arrancaré el tótem del poblado otra vez y después te tocará lavarlo.
— No, por favor—en su voz temblaba la súplica—Médico brujo hará mucho mal. Dice que ser arpía chiflada.
— Si, soy arpía y me gusta serlo y me gustó mucho ese tótem la semana pasada, me gusta más que vos, pero no quiero problemas con la tribu y si no me satisfaces, te azotaré.
— Entonces azótame, me duele menos.
— Ah, mond dieu. Maldito seas Bumba Catunga. No quiero lastimarte. Solo bésame.
— Ama, es que si sólo te lavaras los dientes a la mañana...
— Imbécil, una aventurera como yo no se lava los dientes jamás. Bésame.
— Con la boca cerrada sí, ama.
— Maldita sea, quién dijo en la boca. ¿También querés que te haga un mapa?
— Dice médico brujo que francesa ser malvada.
— Ahí si me lavo, te lo juro.
— Eso dijo la semana pasada y no era verdad
— Me puse perfume.
— No insistas, amita, me duele la cabeza.
— Maldición, Bumba Catunga, empiezo a creer que eres un impotente, como dicen en el poblado. Dime que no es verdad.
— Es verdad. ¿Me venderás nuevamente?
— No, Bumba Catunga. Tu conversación me agrada y encuentro que ese tótem me gusta mucho.
— ¡No, ama! ¡El tótem sagrado no! Médico brujo enojar. Quemar esta casa. Yo me voy.
(Sale corriendo)
Me quedo sola. Las hienas ríen.
¡ Oh, Bob Fosse! — Mis ojos se llenan de lágrimas— ¿Dónde estás, Bob Fosse?

¡Bien! —se dijo la escritora satisfecha y en eso el viento le rompió dos ventanas y le arrojó las macetas al piso, sin que ella se percate en su ensueño de gloria. “El éxito”...suspiró. “Función a sala llena”...volvió a suspirar. “Con Cecilia Roth como la aventurera intrépida, y Ricardo Darín como Bumba Catunga. ¿O Denzel Washington estaría mejor?”
Y llena de confianza en el futuro, distraídamente aplastó un mosquito.

jueves, 11 de octubre de 2007

Hágase despedir con la ayuda de Platón

Acá deberá hacer una pequeña inversión. Cómprese "El Banquete" o bien el "Critón", que queda menos festivo y más suicida. Cómprelo usado, así parece que lo leyó muchas veces.
Llévelo al trabajo. Síentese, no importa si es repositor o trabaja en una estación de servicio. Siéntese en el escalón del surtidor de nafta a leer. Lo amarán. Se hará popular, creáme.
Lo querrán incinerar.
Supongamos que trabaja en una biblioteca. ¿qué más natural que sentarse a leer? No crea. Yo tuve una jefa bibliotecaria que me recordaba cinco o seis veces por hora que no me pagaban por leer.
"¿Ah, si?" Contestaba yo un poco distraida pero educadamente. Y pasaba otra página.
Pero bueno. Siéntese, le decía y abra el libro. Lea toda la tarde. No se olvide de fichar al irse.
Si es cajera de supermercado la despedirán en el acto.Dígale a su jefe que busca un hombre y que se aparte de su tubo fluorecente. Sabe que usted no se parece a Diógenes y su jefe no se parece en nada al gran Alejandro. Aclárele que busca otro hombre, no a él. Una vez hecha la salvedad, será despedida. Para el glorioso momento, apréndase las siguientes frases: "Usted no piensa, luego no existe".O "El estómago tiene razones que la razón no comprende" Y pida un sandwich. Su bella ironía será recordada durante años en toda la línea de cajas.
Bien, pero si no es cajera de supermercado o empleado de estación de servicio, el proceso puede ser más largo. Apoye su Platón en el escritorio y comienze a filosofar. A cada pregunta responda según el conocido método de la mayéutica.
Ejemplo:
Jefe-"No te pagan por leer"
Usted- "¿Lo cree así?"
Jefe: "¿sos estúpido o te hacés?
Usted: "¿Es bruto o se hace?"
Jefe:" Voy a comunicar esto al señor Director"
Usted- "¿Puedo ir al baño?"
Ve lo simple que es. Usted, un pacífico filósofo socrático. Él, un bruto animal. Su superioridad moral está demostrada, sobre su jefe y sobre la Polis. Así que no tome cicuta porque no hay, y además todos lo queremos, pero váyase tranquilo y feliz a su casa.
Si es que fue despedido después de esto.Porque si no lo despiden, conserve ese trabajo.
Es un trabajo maravilloso.

martes, 2 de octubre de 2007

El arte de hacerse despedir. Parte 2

Quedamos en que una manera efectiva y rápida de hacerse despedir es comportarse como un genio. Y que esto es simple y sencillo. Compórtense como un"absoluto". Es más acostúmbrense a usar esa palabreja, "absoluto" y también otras como "fin último", "primera causa", "causalidad" o pregunte ante cualquier cirscunstancia, sea un sandwich o un vestido nuevo, si es ontológico o gnoseológico. Ya ve, con haber leido a Mario Bunge una vez es suficiente para toda la vida. Apréndase esas palabritas y úselas constantemente.No sea otro ladrillo en la pared y logrará ser despedido espectacularmente y como efecto secundario, pasará a la historia, pero esto no nos interesa. Desde Sartre se puso de moda no interesarse por la posteridad, aunque si quiere ser tenido en cuenta le aconsejo repetirlo constantemente. Repita cien veces" No me importa la posteridad,porque estaré muerto" Luego haga un gestito de idea. Eso dará al público presente la doble pauta de su inteligencia y su modestia. Y enseguida pensarán que es escritor o escritora. Los escritores son los únicos a los que les interesa la posteridad y tienen que negarlo constantemente.
El principal axioma, es entonces, que para ser un genio no hace falta serlo y para ser escritor no es necesario escribir. Hay técnicas y pequeños consejos con los que logrará ser un genio y que lo despidan, todo junto.Así que vean en los próximos días mi espectacular próxima entrada, de nombre sugestivo.
"Hágase despedir con la ayuda de Platón."

domingo, 30 de septiembre de 2007

El arte de hacerse despedir. Parte 1

Decía Jonathan Swift una famosa frase que es la siguiente: se reconoce a un genio cuando los necios se conjuran contra él. Personalmente la noción de genio es demasiado alemana y en sí misma muy ególatra para mi gusto, los genios alemanes suelen describir las característcas físicas del genio, por ejemplo, Schopenhauer "el genio es petiso, pelado y gordo" dice el tipo, o sea es como él u Otto Weininger, más generoso, sólo reconoce en él mismo los atributos más elementales diciendo"nunca una mujer puede ser un genio", por lo cual se decanta que cualquier hombre puede serlo, no le importa si es petiso, tiene frente amplia y el viento sacude su cabellera leonina, que sí son condiciones indispensables si ustedes quieren ser Beethoven o Schopenhauer. Y saber alemán. Pero si quiere ser Weininger, con ser hombre basta.
Bueno, estas son necedades. La cuestión es acá dar mis modestas lecciones para todo aquel que quiera hacerse despedir de su trabajo rápidamente. Así que volvamos a la frase de Swift.
Reconocemos a un genio porque los necios se conjuran contra él, dice el tipo.
La vida está llena de casos donde un grupo de necios se conjura contra otro necio, que no por eso se cree un genio. Ustedes y yo nos reconocemos en ese último grupo. Somos necios y nos molestan otros necios como nosotros.
Ser un necio es relativo. Ahora, justamente ser un genio es un absoluto. ¿entienden? Tienen que empezar a comportarse como absolutos y no como relativos. Y decir frases como las dos últimas que dije yo, que no se entienden un carajo. ¿Qué es ser un absoluto? Pregúntenle a otro, hace dos frases que soy un genio y no me sé explicar.Todas sus acciones tienen que así, singulares, claras y contundentes. Si usted quiere ser despedido rápidamente, sea un genio.
Analizando el comportamiento de los genios, no es difícil ser uno de ellos. Por ejemplo, los que conocieron a Gregorio de Laferrére decían que él solía escribir en bares y reírse solo a carcajadas mientras lo hacía. Eso no es difícil. Los que conocieron a Einstein cuentan que se ponía medias de pares distintos. ¿Quién no pierde las medias? Ven que ser un genio hasta ahora no ofrece grandes dificultades.
¿Pero qué tiene que ver esto con hacerse despedir?
Supongamos que usted es cajera de un supermercado. Además es un genio. Se pone una media azul y otra verde. Bien, por eso no la despedirán.
¿Pero qué hay si se pone a escribir sobre la caja riéndose a carcajadas?. No necesita reírse, la despedirán en el acto sólo por escribir. Pero si se ríe, lo hará con estilo. Eso es lo que nos importa.
¿Entienden? Mañana les daré recetas infalibles para ser despedidos.
Mientras reflexionen sobre las diferencias entre genios y necios.

viernes, 14 de septiembre de 2007

Verdaderos románticos

Esto sucedió hace unos años. Yo buscaba inspiración para mis primeros escritos, o sea, fue hace muchos años. Un escritor viejo y presuntamente sabio me convenció de que escribía puras boludeces y de que los grandes autores eran los amargos, como ,por ejemplo, Cioran. Un talento también medio viejardo pero esta vez uruguayo me reprochó el final (según él feliz) de mi cuento El Diablo enamorado y me aconsejó que sacara la porquería de mi interior antes de escribir. El éxito de un compañero de secundaria con una obra llamada Coágulo me hizo pensar que tenían razón. De hecho a uno de esos viejardos le llueve el exito por haber publicado un libro que se llama Miasmas. Mientras, yo sigo acá maldita esperando que me publiquen, que es más aburrido que chupar un clavo. Aunque no se crean. Chupar clavos también tiene lo suyo. Incluso si entre mis lectores hay algún amable gótico, lo remito a la célebre frase de Dickens en el comienzo de Canción de Navidad. "en el ramo de la ferretería, lo más muerto es el clavo del ataúd" Innegable. Chupar clavos no tiene nada de malo. Chupar cirios ya es otra cosa. Demasiado explícito para mi gusto. Y los cirios son de sebo, se derriten. Bueno, nunca chupé un cirio,son sólo deducciones. Convencida. volviendo al principio, de que tenían razón y de que mi alma podrida tendría que pudrirse más para poder escribir cosas amargas de buen tono (y que me publiquen y me den un Premio Municipal o una beca Fullbright así no laburo más)me iba a la sala de espera del Clínicas a inspirarme. Ahí conocí a muchas personas que me comentaron cosas apasionantes y supe todo de la tuberculosis, el asma, la bursitis rotuliana, la incontinencia urinaria y verbal, todo material para escribir bien y no boludeces alegres como venía escribiendo hasta la fecha. Libros a los que ponerles de nombre "Muchos coágulos" o "Miasmas varias". "Larvas y Gusanos" Es más. La sorprendente biografía de un gusano del cementerio, pero escrito con lenguaje psicoanálítico y que me diera una beca por fin. Pero ocurrió que conocí a otra persona en mi condición, otra que iba a inspirarse al Clínicas. Fue en el consultorio del ginecólogo. Yo veía a la vieja escribir y escribir en un cuaderno azul. Era poeta y riojana. Le habían dado una beca menemista para que escribiera cosas asquerosas con vistas a ser el próximo Premio Nacional. Le expuse mi triste caso y enseguida me interpretó. -Mirá- me dijo- Sos demasiado joven y mofletuda para escribir sobre la porquería de la putrefacción. Yo te regalo este poema que acabo de escribir y con eso seguro que aunque sea una beca de 200 pesos te dan. La verdad es que el poema me dio verguenza hasta el día de hoy. Nunca lo publiqué con mi nombre. Esta es la primera vez que lo hago. Necesito doscientos pesos, de dónde sea, para comprarme un piloto como el de Ingrid Bergman. Tengo una campera de motoquero que me quedó de cuando repartía pollos en moto, pero quién es sexy con eso. Bueno, publico el poema a ver si me dan una beca o un Premio Nacional, Municipal, Vecinal. Cualquier cosa me viene bien. Y estreno Coágulo 2 en cualquier momento.

EL CLÍNICAS

Ginecólogo eras... cómo me enamorabas
cuando entreabrían tus dedos enguantados
la bata hospitalaria.

Jamás quiso el destino
impedir el paso a esa mujer rastrera
que todo devaneo interrumpía
censura maligna en forma de enfermera.

Y cuando al fin te introducías
adoptando el disfraz de un escalpelo
“¡alto ahí!” --exclamas, dios egipcio--
“esto no es mi amor un escalpelo
es un descartable espéculo.”

¡Oh, amor mío! No lo descartes
permíteme guardarlo de recuerdo
y cubrirlo de amorosos besos
cuando ya anciana sueñe el himeneo.

viernes, 24 de agosto de 2007

Acercándonos a Dickens

A propósito de unos comentarios dejados más abajo por alguien que se hace llamar Emilia Attias, hablaré esta vez de Dickens.Dickens era guapísimo, como se puede ver en el daguerrotipo reproducido en la edición de su biografía escrita por J. B. Priestley, que lo muestra a los cuarenta años. De hecho, su éxito se debía no sólo a sus libros, sino a sus lecturas públicas de poesía y obras de teatro.Tal vez te hubiera dado un papel, Emilia ¿por qué no?Empezó escribiendo en revistas que valían céntimos y no leía la gente culta. Su ascenso fue poco a poco y con mucho esfuerzo, destacándose primero como humorista genial bajo el seudónimo de Boz, con el que fue conocido muchos años. Pero antes de eso, hubo un ascenso más lento todavía, del chico de doce años que trabajaba en una fábrica de betún al autor exitoso y respetado por todos. Dickens conoció muchas Joannas, y tenía un profundo cariño y respeto por las mujeres, sobre todo por las pobres, eso se evidencia en sus personajes, que son casi ángeles,como la Inés de David Coperfield o la terrible y tristísima Anita, de El hijo de la parroquia, novela más conocida como Oliverio Twist.
Solamente los idiotas piensan que ya no hay Sikes asesinos de Anita y que no hay Carlitos Bates ni Fagin que lo explote en el mundo. Sólo los tontos son incapaces de ver la belleza en la última mirada de Sidney Carton. Este mundo es el mismo mundo que dejó Dickens, con Anita y con Joannna. Lo único que falta son sus ojos para mirarlo.

domingo, 19 de agosto de 2007

Volvé, Dickens

La vidriera era oscura. Tan oscura era, negro de hollín, negro de noche, que si no fuera por la cartulina amarilla que decía "Manos: cinco pesos" hubiera seguido de largo. Pasé de largo treinta veces, cincuenta, cien, no sé cuántas, pero un día me detuve.
Manos: cinco pesos. Alcé la vista y unas letras que supieron ser luminosas decían JOANNA, peluquería . No decían eso, el nombre era otro. No me interesa ser realista al extremo de perjudicar a la gente buena. eso se los dejó a muchos de mis colegas. La mezcla del periodismo y la literatura es un monstruo de dos cabezas que siempre me fue ajeno.
JOANNA, peluquería. Toqué la puerta. Un mujer joven, delgada y menuda, peinada con una sencilla cola de caballo, abrió la puerta, trabada por una cadena.
-¿Sí? inquirió. Tenía esa cara de pocos amigos que da el cansancio.
Le señalé el cartel.
El interior era alumbrado por una luz de cuadro de Van Gogh que se obtiene fácilmente con una lampara de 25, esa luz amarilla de los bares donde se emborrachan sus personajes. El espejo estaba rajado, el tapizado de la butaca, roto, con la gomaespuma asomando.
Lo único que brillaba era un televisor.
Me ofreció una silla. El televisor era en blanco y negro y estaban dando una telenovela. Joanna, supongamos que es su nombre, no le podía sacar los ojos de encima. Puso una mesita a regañadientes y encima de ella una toalla sucia. Luego empezó a limarme la uñas. Cada diez segundos se daba vuelta a mirar la pantalla: una joven actriz ( después reconocí a Emilia Attias) resistía con heroísmo el acoso de un vulgar malandrín. Su nobleza era maravillosa. Así lo vi, porque estaba viéndolo con Joanna. Si lo hubiera visto en mi casa o en cualquier otro lado, hubiera pensado que eran dos actores patéticos con un guión de cuarta pensado para idiotas. Pero no era así, entendí , ella era noble y bella y él un vulgar malandra. Ella jamás venderá un milímetro de su piel. Ella es como Joanna, imagino. Entonces viene el corte y me pone una mano de calcio. Sacudiéndose la aventura de la mirada, me pregunta si quiero un par de medias por dos pesos.
Veo un diploma colgado en la pared, con manchas verdes. Veo que Joanna se recibió de peluquera en una academia en 1990. Tal vez tenga mi edad, pero parece más joven. Su corazón puro y sin mácula la mantuvo así.
Me llevo las medias, las manos esmaltadas y la absoluta conciencia de que el peor actor del mundo tiene una misión que cumplir y que la peor de las ficciones es mejor que lo real.
Ya lo sabía. Lo sabía cuando leía Los tres mosqueteros en el fondo de mi casa de Villa Urquiza. Lo supe siempre pero lo había olvidado. Ahora yo escribo ficciones y me preocupan demasiado los engranajes, tuercas y tornillos.
Esto pasó hace dos meses. Ahora camino por esa calle todos los días y busco la peluquería de Joanna, con sus vidrios de hollín. Y no la encuentro. Se esfumó, como un fantasma que vivió demasiado tiempo a la sombra de la gran avenida y se fue, en busca de refugio, con su televisor y sus heroínas de corazón puro. Como ella misma.

domingo, 12 de agosto de 2007

La Tía María me retó

¿Qué son esas fotos indecentes que aparecieron en tu estúpido blog y ese lenguaje desvergonzado?
Me dijo la tía María desde su alta estatura en el retrato que está colgado en el sótano.
-¿Desde cuándo sabe lo que es un blog, tía? protesté. Yo venía a hacerle una pregunta sobre Monet(¿Como podía tener una amiga tan remilgada como ella un pintor?),pero ella me sermoneó como siempre. Los fantasmas son muy complicados porque se quedan en el tiempo y no avanzan. Siguen con los mismos peinados anticuados, con esos ridículos quevedos, con esas faldas con puntilla y almidón. Por eso me admiró que desde su triste foto sepia, mi tía María me hablara del blog.
-Una tía bisabuela tiene que estar enterada de lo que hace su descendencia. ¿que diría tu antepasado, el general del imperio?
-Diría que me parezco a madame Saint Gein.
-No se dice así. Lavanderas. bah.¿Leiste el libro que te di?
-No, maldita sea. ¿por qué no me consigue el Libro de Horas del Duque de Berry? Eso es más divertido que las memorias de Una monja en Bélgica, tomo 2.
-Una dama se cose la boca antes de decir maldita sea.
-Usted lo dice, tía María
-Con toda razón: a mí me cosieron la boca.
-Puaj, dije.
-Hija, cuando te morís perdés la verguenza, eso dicen por acá.
-En el internado de París no le enseñaron buenos modales.
-Ahora sos vos la remilgada. ¿Leíste lo de Tanhauser que te pasé?
-Las chanchadas de la época victoriana. ¿Le dije que se parece a la Reina Victoria?
-Era una gran mujer
-Era gorda.
-¿Te parece poco estricto mi régimen?
Los muertos son muy indecentes, no hay nada que hacer. Hablan con total naturalidad de las cosas más asquerosas, como si hubieran pasado la vida en la morgue. Pero a ella le escandalizan mis fotos indecentes.
-Tía, háblame de Monet.
-No hasta que saques esas fotos asquerosas.
No había nada más que decir. El viejo general de Napoleón roncaba, se divertiría bastante en las tabernas cuando era dragón de la reina. El capitán de la primera guerra leía a Proust. La francesita que se borró la nacionalidad del documento miraba a la arrogante Tía María asustada. Tantos retratos en el sótano me llevaron a escribir cuentos de fantasmas. Ahora dejo el sótano que se cubre de niebla y subo la escalera inexistente y miro las fotos.
La entiendo. Ella usaba corset y tres capas de enaguas y tenía un libro de oraciones en la mesa de luz. Me probé sus enaguas jugando cuando era chica y me abaniqué con sus plumas de pájaro pintadas, doradas y engarzadas. Ese tiempo muerto que conozco tan bien me dejó la nostalgia por lo que me faltó conocer y me llevó a tener menos tolerancia a la cultura masiva que la tiene la Tía María a mi tonto blog.

lunes, 6 de agosto de 2007

protesto ante este atropello

Una no le hace mal a nadie, lee su Steinbeck como es debido y encontró la perla de los mundos: un tronquito de manzana que da luz por la noches. Es simple. si encuentras la perla de los mundos, ten cuidado con la gente que entra en tu casa. Los griegos tenían un nombre para esto: la piedra de toque. Cuando el hombre la roza, se ve tal cual es. Es como el daño de Isildur, mi tronquito de manzana.
Lo recobraré, Asad Manhar, si no me toman la denuncia en la comisaria recurriré a La Haya. Hubiera preferido que me tiraran el tronquito a la basura a que cayera en manos ajenas. A menos que ofrezcas completas garantías de que tratarás a mi tronquito de manzana como es debido, te denunciaré como profanador de heladeras. Yo quería ver que extrañas formas en el aire nocturno me permitían apreciar sus suaves iridiscencias.
Llamé a mi abogado pero me recetó pastillas. tal vez me equivoqué de número.
Dime que cuidarás a mi tronquito y no recurriré a la Corte de Bruselas. Dime que le darás su anilina colibrí todas las noches a las nueve. Júralo, así mañana ya puedo dejar el tronquito de manzana y cambiar de tema. Esta autopsia ya dura hace una semana y hay temas urgentes que tratar. El planeta peligra. No puedo seguir con el mismo tronco de manzana toda la vida. Asuntos impostergables me esperan.
Cualquier duda sobre el particular y a cualquiera al que le pueda parecer absurdo mi reclamo: que lea los infames comentarios al informe forense parte 18

viernes, 3 de agosto de 2007

informe forense parte 18

Algunos pasos de mi autopsia del tronquito de manzana se los ahorré porque eran demasiado escabrosos,poco aptos para la sensibilidad de ustedes. Los colores irisdiscentes que adoptó el tronco solitario, en su belleza final, apenas cubierto con un milímetro cúbico de anilina colibrí, fueron fatales y misteriosos. Un fruto no se resigna a despedirse de la vida, al frío de la heladera. Trata de escapar de la espantosa prisión al que lo sometemos.
Sentí el cantar de un pájaro sin amante en la madrugada, ese pájaro que llaman el zorzal, entonces desperté y vi que sólo soñaba y que el tronquito de manzana ya no estaba en la heladera. había viajado en la noche misteriosa al País de Nunca Jamás,tras la sombra de otra manzana, visitaría al fastasma de Marley en la ventana de Scrooge, navegaría en busca de la ballena blanca o algún desconsiderado me lo tiró a la basura.
Pero jamás olvidaré que vi sus tonos irisdicentes reberberar en la noche oscura.