martes, 30 de diciembre de 2014

Uno, dos, tres milagros

Pensando qué escribir esta tarde que viaja rápido a la noche, con esos segundos de color turquesa oscuro que desde mi escritorio (una pequeña mesa inglesa que adoro), no veo pero presiento, oyendo a George Harrison cantando a su Dulce Señor por la eternidad, pienso qué escribir acá, esta víspera de despedidas y festejos.....
Y encontré entre mis 200 post, creo que son más, éste por el que tengo predilección. Sin pasión por la vida, los libros y la familia, no hubieran sucedido estos Milagros Inesperados....

 MILAGROS INESPERADOS

Otra caja. La abro con dificultad. Otro libro para sellar.
Otros, en rigor. Eran unos 70. Pasa Guillermo burlándose. "la Cátedra de Sellado Uno Y Dos" "Borges", me decían también.
Era cierto, yo tenía 24 años, unos jeans de calce justísimo, tops ajustados y muy largo el pelo y solía hablar de Blaise Pascal, o de Cicerón. Mi incorrección recibía el castigo apropiado, no se preocupen. "No te pagan por leer", gritaba la jefa, Beatriz.
Un sello en la portada, otro cada cien hojas, y uno en la última página.
La última página de ese libro tenía una inscripción de puño y letra.
Jorge Luis Borges, Adrogué, 1941. Y una serie de citas....
No importa el largo periplo de esos libros.  Fue una mano amiga salida directamente de una caja, fue un guiño,  un apretón de manos.....un milagro inesperado....
Procesos Técnicos de Libros tenía luz eléctrica y ni una ventana.
Ahora nos vamos  de ahí.
Al Sol y al Verde.
Nadie más para jugar al futbol con mis hijos pequeños que yo misma. Les enseñaba lo poco que sabía y esos fines de semana de padres solos enseñándo a patear la pelota a los retoños, la compartían con esta mamá que hacía lo propio.Un lunes los niños no tuvieron clase y yo dije:Perfecto, todo el parque para nosotros....Y con su ropita de deporte y nuestro pequeño arco de goma inflable, nos fuimos a jugar al futbol al parque cercano....
Era raro...unos hombres, más de una docena, de físicos perfectos, corrían alrededor del parque en orden militar.
Un auto negro estaba estacionado dentro del parque.
No nos dejamos inmutar. Inflé el arco y comenzó el tiro al blanco.Dani metió varios goles, Ger estaba orgulloso de su buena zurda. Tenían menos de ocho años. "Vamos" los arengaba yo....gritando, jugando al DT...Así lo hacíamos siempre, nuestro arco infable era el más importante del mundo.
Y entonces el auto negro dio la vuelta y se estacionó a pocos metros de nosotros....Yo me asusté, alzé a los niños de a uno, levantamos campamento y quisimos irnos...pero no, no terminamos de irnos cuando seis de los hombres vestidos de futbolistas corrieron a nosotros como un relámpago, y formaron fila mientras pasábamos sonriéndonos, brazos en la cintura....casi riendo.....
Pasamos delante de ellos avergonzados....tenían el rostro curtido por el sol, y ropa de fútbol de verdad...y cómo sonreían....
Pocos días después, un lunes pasé en taxi y el taxista me dijo, señalándolos: ¿Los ve? Son el plantel de San Lorenzo, que a veces entrena acá.
No sé sus nombres y supongo que tal vez están retirados....
Pero no los olvidé, con sus sonrisas, nunca...
Ahora el cielo se vuelve nocturno. Muy nocturno. Dani tiene catorce años y estuvo en la escuela desde las doce del mediodía. Casi no comió nada y carga con una escultura en arcilla húmeda, que por turnos llevamos en brazos...Yo llevo un pan en el bolsillo,es para que lo coma  ya sentada, por fin, en el colectivo, rumbo al hogar....
Pero son Siete las calles que hay que cruzar para llegar a la parada. Y el colectivo 47 pasa cada 45 minutos...y hay hambre y frío y un cráneo de barro chorreante, que hace de mi hija un pequeño Hamlet que cuestiona, cuándo llegaremos, cuándo comeré....Me da un poco de verguenza decir que nuestros medios eran más bien escasos, que yo había cruzado treinta calles caminando con el pan en el bolsillo, y que nos encanta Dickens.
Estamos a una cuadra y vemos al 47. Para. Estará levantando gente, pienso.
-No llegamos ni corriendo y con el cráneo no puedo correr-dice Dani.
Pero el colectivo rojo y negro no se mueve. Seguimos caminado y no se mueve. Y unos diez minutos después, estamos arriba y sentadas al fondo, mirando la nuca de ese hombre misterioso, que es chofer de colectivos, y un ser único que nos salvó esa noche....


sábado, 20 de diciembre de 2014

Salomé y Juan

Rojos son tus labios.....suspira Salomé
Roja tu lengua, rojas las rosas del jardín....
Roja la seda en la que quiero dormir, mi corazón es rojo como el corazón rojo de los muertos....como la roja sangre del guerrero....
Rojo es el amor de mi corazón....
Tengo una boca roja secreta-susurra Salomé....la tienes abriendo una puerta con tu férrea dureza....

Y Juan , él, que bautizó la Vida,  huyendo de la muerte, la besó.....

jueves, 11 de diciembre de 2014

OLGA DORMIDA




Olga está dormida. Cuatro AM.
Un párpado empieza a abrir.
No hay un rayo de luz. Se oye la respiración pausada de Nico y los primeros movimientos del bebe. Su mama de 16 años, duerme profundamente. Su hija. Su nieto. Y Nico el chiquito. Esa es su familia. Y por ellos abre los dos ojos seis días a la semana, a las 4 AM.
El despertador irrumpe la noche.
Entonces Olga, que está dormida, se despierta.
Tiene los dedos agarrrotados de frío. Duerme con una sola frazada, los chicos, con dos, el nieto, bien abrigado con sus enteritos de friza y sus pañales sequitos.
Olga se despierta, se envuelve en ese saco de lana que está a los pies de la cama y sacude a su hija por los hombros.
-Vamos.Las madres no son vagas-le dice.
-Mamá-se queja la chica y sonríe al bebe.
Olga va a la cama de Nico, su hijo de ocho años y le pone su propia frazada sobre las otras.
Camina hacia la cocina, chica, despintada y calienta agua para un par de mates. Un par. No más.
Mate y lima de uñas. Sus uñas deben estar perfectas. Sobre la mesa hay unos veinte esmaltes de colores.
Elige uno azul noche. Está de moda.
Son esmaltes baratos, pero como dijo su profesora en el curso que hizo para trabajar en esta profesión: “No importa si no es lindo, importa que se vea lindo”.
Con ese arte que sólo una manicura tiene se lima y pinta las uñas.
Se pone una blusa y un pantalón gastado. No le alcanza para comprarse ropa. Pero en la peluquería le dan una chaqueta blanca y con logo…..Y el pantalón…bueno, nunca le dijeron nada.
Mira las pequeñas camas una vez más antes de cerrar la puerta.

Empuja. Empuja-Empuja más. La espalda del hombre se curva y Olga pisa el suelo del vagón. Otro empujón, esta vez sobre la espalda de ella. Casi lo agradece. Por fin está dentro de ese vagón atestado dónde la gente, como una masa informe que respira al unísono, apretujada hasta límites del nazismo, va a trabajar.
Se tambalea y no hay donde caerse. No un centímetro de piso libre. Pasan las estaciones y la gente pega patadas al tren, por no poder subir.
Olga cierra los ojos y dormita un rato.
Pronto toca el colectivo. Y como va a Recoleta, dónde no trabaja tanta gente, a veces se sienta.  El colectivo ruge, la bocina suena, el chofer grita….Olga está sentada.
Respira aliviada

Entra apresurada, murmurando saludos: llegó a horario. Abre una puerta, hay varios guardapolvos colgados, entre ellos está el suyo, que lavó la semana pasada. Mira con ojo crítico: está para un lavado. Busca uno de los tantos que hay sin nombre bordado, y estruja el suyo hasta hacerlo un bollo y esconderlo. A la noche se lo llevará.
Diez de la mañana
-Quiero dorado-dijo la mujer. Era rubia, era alta, era vieja y era arrogante- Con un semicírculo negro en la base de la uña.
-Se usa mucho-repuso Olga.
-Ah, no, yo quiero ser original-dijo la rubia.
-Dorado y negro es muy original-repuso Olga- Si quiere poner esta mano aquí.
-¿Redondas o cuadradas?
-Redondas no se usan, cuadradas.

Dos de la tarde.
-¿Quiere elegir un esmalte? Ofreció y abrió el estante de su mesita donde guardaba colores por docenas.
-¿De qué marca son?
-Hay de distintas marcas. Todas son buenas. ¿Qué color?
-Un rojo sangre. Bien sangre. ¿Tenés?
Olga sonrió. Tenía cinco frascos, era el color más solicitado.

Nueve de la noche. El dolor de cabeza la estaba destrozando. Dejó el guardapolvo, tomó el bollo de tela para lavar, ese que tenía su nombre bordado, y lo metió en la cartera.
Pasó por caja.
-Te estoy liquidando-dijo el dueño. Le pagaba el 30% de que lo había trabajado en el día.
-Olga-dijo al pagarle-Una cliente se quejó. Dice que tenés un temblor en las manos y le hiciste mal el trabajo. Por favor atendé eso porque a una manicura no le pueden temblar las manos.
Se sintió muda….
-¿Escuchaste?-dijo el dueño.



Olga está dormida. Sabe su sueño que el despertador va a sonar. 9, 8, 7….
Olga sueña que está en el tren y no puede bajar. Sus piernas no se mueven.
6, 5, 4….
Mis piernas….grita.
Sus piernas están rígidas. No se mueven.
Ay, mis piernas-gime.
Mamá-dice Nico desperezándose. Tiene ocho años-¿Qué te pasa?
-Se oye un llanto ahogado-Dormí nene,  mamá está bien.
-Despertaste al bebe-reprocha Lucía ¿Qué te pasa?
Nada- ya se me está pasando-Pero su corazón sabe que algo no anda bien y se colma de angustia.
Pasa un rato hasta que por fin puede mover las piernas……
Empujar en el tren, respirar el aire respirado por decenas de personas, sentir que se ahoga y bajarse del tren semi ahogada. El colectivo no le guardó asiento. El tren y el colectivo son para ella cosas animadas, con voluntad.

Entra. Saluda. Va a buscar el guardapolvo.

-Un esmalte de Chanel-sonríe Olga.
-Ah, sí. Todo lo que elijo en esmaltes, en Chanel. Tienen colores únicos. Me doy el gusto-sonrió la mujer, de unos cincuenta años muy elegantes y pelo rubio tan, pero tan planchado….
-¿Cuadradas?
-Ay, no mi amor. Siempre las llevé redondas y no voy a cambiar ahora.
-Es más elegante. Por favor, ponga esta mano acá.
Tomó el esmalte rojo bordó….y su mano empezó a moverse sola incontrolable, el temblor en las dos manos, pero una tenía el Chanel…ahora roto en el piso.

-Te estoy liquidando un resto del mes-dijo el dueño- Agarrá tu plata, tus cosas, y te vas.-
El fajo de billetes era muy pequeño.
-Hacete ver. Cuidá la salud.
Olga caminó hasta la salida y no quiso saludar a nadie.

Olga está dormida. Sueña que no puede correr el colectivo. Son las cuatro de la madrugada. A las seis dan cincuenta números en el Hospital.
Es como respirar en el tren pero respirando además el llanto de los niños y las quejas de los enfermos….
-¿Cuánta espera? Es un chiste?-dijo la enfermera, gorda  y de piernas gruesas y siguió su camino pegando codazos.
-Preparate madre, le dijo una voz de mujer detrás de ella- De acá salís al mediodía con suerte.
Miró la hora en su celular. Las ocho
Llantos de niños. Quejas. Gemidos. Charlas insípidas.
Las horas pasaban caminando.

-Nombre, edad, dónde vive.
El médico garabateó algo en una planilla.
-Siéntese y cuénteme.
Olga contó. Rauda, casi feroz, sus síntomas.
-Perdí mi trabajo.
-¿De qué trabajaba?
-Soy manicura- Dijo Soy. En tiempo presente.
-Mal empleo para una enferma de Parkinson. Garabateó unos rectángulos de papel y selló y selló  y selló.
-Se hace estos exámenes y vuelve cuánto antes.

4 am- Olga está dormida. Tiene una mano caída de la cama y un ojo semiabierto.
Tiene miedo. Sus piernas. Ay-llora. Y sigue durmiendo.

-Bueno-Dijo el médico al fin- sacó una caja de un armario y varios blisters y  muestras de medicamentos. Anotó como siempre, apurado- Va a tomar esto según estas indicaciones. Vamos a tratar de aliviar esa rigidez. Y vuelva en dos meses.
-¿Voy a volver a trabajar?
-Vaya al Servicio Social. Subsuelo.
-Y escribió otra orden.
Olga caminó por el hospital con el manojo de papeles en las manos.
-Guarde eso madre que lo va a perder- rezongó una enfermera.

6 am- Olga duerme. Duerme más. Hoy no suena el despertador.
Hoy no hay tren ni colectivo, ni médico, ni nada.
Siente un llanto suave. Es su nieto.
Lucía ya se está moviendo.
Olga se levanta,  se pone el batón y susurra a su hija: seguí durmiendo, yo me ocupo.
Alzo al nieto. Se sentó con él y lo acunó.
Los primeros rayos de sol entraban por las rendijas….
Olga miraba a los ojos del bebé de seis meses…
El bebe la miraba a ella.
Pensó ¿cómo nunca me di cuenta de lo hermoso que es mi nieto?
Y la luz rosada del amanecer iluminó su sonrisa….

lunes, 20 de octubre de 2014

La Ninfa




Su pequeña fuente para ella es un lago. No importa que el ruido de las avenidas cercanas perturben las ondas de las aguas: ella está ahì, por voluntad de un escultor, como un último chiste de artista lanzado a la gran ciudad, antes de que se convierta en eso, una gran ciudad. Ahì, en ese Jardín Botánico que es una paradoja viva, verde, verde, y piedra, un retiro para paseantes, para lectores y para enamorados.
Los escultores y los paisajistas trabajaron en común: el jardín esconde varios secretos y uno de ellos es que una pequeña escultura es completada por la curva de una planta colocada artísticamente detrás.
Cualquiera que haya plantado un árbol sabe que es una forma de poesía ¿còmo no iba ser maravilloso el trabajo de escultores y botánicos juntos?

De niña, paseaba mucho con mi madre por este gran jardín. La tierra de los senderos es roja (tierra traída, según mi madre, de la provincia de Misiones, dónde está el Iguazú y su catarata)
Ella sabe de paisajismo: así como Carlos Thays diseñó el Botánico de Buenos Aires, su bisabuelo el belga Gislain Espagne diseñó los parques de la ciudad de La Plata, capital de la Provincia de Buenos Aires, y una usina cultural, científica y artística como hay pocas. Contratado durante la época de su fundación, Gislain se ocupó de hacer traer bulbos y semillas de todas partes del mundo, trasladadas en condiciones severamente indicadas por él, distintas según el bulbo, para hacer de los parques de La Plata una reserva de plantas y árboles que representara cada rincón del planeta.
Mi abuela me contó que a Gislain un señor le encargò un parque para su esposa. Bajo la ventana de ella había un terreno yermo. Gislain trabajó en silencio con ocho jardineros toda la noche. La señora durmió normalmente.
Cuando despertó, abrió la ventana para ver un hermoso parque…
Volviendo a ella, la ninfa del Jardìn Botánico; ella está ahí para recibirte. No importa cuán gris pongan los autos y colectivos el color celeste del día. Te olvidas las palabra histeria, desamor, pulsión, sentido, displacer. Olvidas a Flaubert, a Merimee , a Freud y a Eva Sunnz.
Mirala, se mueve. Da la vuelta alrededor de la fuente, ella te mira, no te mira, te busca con un movimiento de la mano, te habla de amor, te susurra, te dice que la mujer tuvo siempre un cuerpo fuerte, y que su seducción y la debilidad no tienen nada que hacer juntas.
Ella está acá, con su gracia, con su movimiento juguetón impreso en la piedra por un escultor para que nunca olvides que el amor es sólo un juego.

domingo, 5 de octubre de 2014

Buen vuelo, Tarik

Tarik escribía. Para escribir hay que tener un corazón que vuela.
Tarik escribía. Para escribir hay que saber ser ruiseñor sublime, paloma vulgar y cuervo siniestro.
Tarik se sentó un día enfrente de mí, en una mesa de bar empezó, con suave sonrisa, a desgranar consejos. De escritor experimentado a joven escritora que sólo él entre pocos, se tomaba en serio.
Tarik Carson Da Silva escribió, entre otros libros, El corazón reversible, Ganadores, El hombre olvidado.
Tarik, el hombre no olvidado....tomó la mano de la muerte, y se fue....
Cómo ruiseñor, como paloma, como cuervo.....
Todas las aves habitaron su corazón, porque era grande, y porque así se es escritor....
Buen Vuelo, Tarik...


Paula.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Milagros inesperados

Otra caja. La abro con dificultad. Otro libro para sellar.
Otros, en rigor. Eran unos 70. Pasa Guillermo burlándose. "la Cátedra de Sellado Uno Y Dos" "Borges", me decían también.
Era cierto, yo tenía 25 años, unos jeans de calce justísimo, tops ajustados y muy largo el pelo y solía hablar de Blaise Pascal, o de Cicerón. Mi incorrección recibía el castigo apropiado, no se preocupen. "No te pagan por leer", gritaba la jefa, Beatriz.
Un sello en la portada, otro cada cien hojas, y uno en la última página.
La última página de ese libro tenía una inscripción de puño y letra.
Jorge Luis Borges, Adrogué, 1941. Y una serie de citas....
No importa el largo periplo de esos libros.  Fue una mano amiga salida directamente de una caja, fue un guiño,  un apretón de manos.....un milagro inesperado....
Procesos Técnicos de Libros tenía luz eléctrica y ni una ventana.
Ahora nos vamos  de ahí.
Al Sol y al Verde.
Nadie más para jugar al futbol con mis hijos pequeños que yo misma. Les enseñaba lo poco que sabía y esos fines de semana de padres solos enseñándo a patear la pelota a los retoños, la compartían con esta mamá que hacía lo propio.Un lunes los niños no tuvieron clase y yo dije:Perfecto, todo el parque para nosotros....Y con su ropita de deporte y nuestro pequeño arco de goma inflable, nos fuimos a jugar al futbol al parque cercano....
Era raro...unos hombres, más de una docena, de físicos perfectos, corrían alrededor del parque en orden militar.
Un auto negro estaba estacionado dentro del parque.
No nos dejamos inmutar. Inflé el arco y comenzó el tiro al blanco.Dani metió varios goles, Ger estaba orgulloso de su buena zurda. Tenían menos de ocho años. "Vamos" los arengaba yo....gritando, jugando al DT...Así lo hacíamos siempre, nuestro arco infable era el más importante del mundo.
Y entonces el auto negro dio la vuelta y se estacionó a pocos metros de nosotros....Yo me asusté, alzé a los niños de a uno, levantamos campamento y quisimos irnos...pero no, no terminamos de irnos cuando seis de los hombres vestidos de futbolistas corrieron a nosotros como un relámpago, y formaron fila mientras pasábamos sonriéndonos, brazos en la cintura....casi riendo.....
Pasamos delante de ellos avergonzados....tenían el rostro curtido por el sol, y ropa de fútbol de verdad...y cómo sonreían....
Pocos días después, un lunes pasé en taxi y el taxista me dijo, señalándolos: ¿Los ve? Son el plantel de San Lorenzo, que a veces entrena acá.
No sé sus nombres y supongo que tal vez están retirados....
Pero no los olvidé, con sus sonrisas, nunca...
Ahora el cielo se vuelve nocturno. Muy nocturno. Dani tiene catorce años y estuvo en la escuela desde las doce del mediodía. Casi no comió nada y carga con una escultura en arcilla húmeda, que por turnos llevamos en brazos...Yo llevo un pan en el bolsillo,es para que lo coma  ya sentada, por fin, en el colectivo, rumbo al hogar....
Pero son Siete las calles que hay que cruzar para llegar a la parada. Y el colectivo 47 pasa cada 45 minutos...y hay hambre y frío y un cráneo de barro chorreante, que hace de mi hija un pequeño Hamlet que cuestiona, cuándo llegaremos, cuándo comeré....Me da un poco de verguenza decir que nuestros medios eran más bien escasos, que yo había cruzado treinta calles caminando con el pan en el bolsillo, y que nos encanta Dickens.
Estamos a una cuadra y vemos al 47. Para. Estará levantando gente, pienso.
-No llegamos ni corriendo y con el cráneo no puedo correr-dice Dani.
Pero el colectivo rojo y negro no se mueve. Seguimos caminado y no se mueve. Y unos diez minutos después, estamos arriba y sentadas al fondo, mirando la nuca de ese hombre misterioso, que es chofer de colectivos, y un ser único que nos salvó esa noche....


martes, 9 de septiembre de 2014

La ondina

No lo sabe... jura que no lo sabe....
¿Por qué se ahogó?
Ella lo amó tan brevemente...
Mira su hermoso rostro en el espejo de las aguas...
Y ve la máscara, sólo la máscara de una mujer...
Hermosa. Una máscara hermosa.
¿Porqué se ahogó ?llora...
Y una voz suave, proveniente de ninguna parte...murmura...
-Para darte alma.

lunes, 21 de julio de 2014

Penúltimo post

El 30 de julio del 2014 haré el último post de este blog
Los que piensen que les he dado risa, erotismo, poesía, reflexión , pueden, si lo desean, decírmelo con un comentario que será muy bien recibido.
Gracias a los que me acompañaron estos 7 años de intensa labor..
Paulette, o
Paula Ruggeri Saenz

jueves, 17 de julio de 2014

LA REVOLUCION EMPIEZA EN CUALQUIER SITIO





Es un lugar pequeño. Muchos caminantes sin duda lo rehuyen. Es una casa de comidas con aspecto descuidado. Ese descuido melancólico que a veces rodea lo que amamos demasiado. No puedo explicar muy bien ese concepto, porque no es un concepto. A veces los lugares descuidados lo son porque sus dueños trabajan mucho. Y no hay tiempo para decoraciones vanas, para diseños. No hay tiempo para el espejismo. Hay tiempo de volar entre las cacerolas, preparando y lavando lo que los albañiles, los taxistas y las escritoras del barrio van a comer.
De entrada me gustó el nombre de la pizzería. Chaplin. No sólo se llama así, sino que el recuerdo del cómico triste ronda por todo el pequeño local. Como si la melancolía del noticiero y el diario sobre las mesas de fórmica, mirados por solitarios trabajadores, no bastara, un póster desteñido de la película “El pibe” y un muñeco muy viejo de Chaplin nos recuerdan que el nombre no fue puesto porque si.
A Chaplin le hubiera gustado. La mujer de mediana edad y aspecto juvenil lava la lechuga con energía detrás de un mostrador desde donde el comprador ve cómo se prepara la comida, en cacerolas abolladas y ennegrecidas, algunas sin manijas. Hay un póster de socio de Boca Juniors lleno de hollín del dueño, Beto, que siempre con ojos de estupor comenta las últimas noticias policiales, con un asombro resignado, a veces insoportable, de la crueldad de la vida.(Beto siempre ve la crueldad de la vida, hasta en días soleados como el de hoy, cuando yo escribo sobre él y no lo sabe ni lo sabrá tal vez nunca).
Hace mucho que quiero escribir sobre Chaplin y hoy me dieron la ocasión.

La revolución empieza en cualquier lado. Eso lo declaré al principio. Un chico muy serio envuelve y entrega los pedidos. Desde hace tres años, me habitué a un diario abierto sobre el mostrador, que leía el chico muy serio. Al reclamo de atención por parte de Beto, cuando por concentración en la lectura el chico no reaccionaba, siempre envolvía la comida con un gruñido que los lectores conocemos muy bien. Pero desde hace una semana  veo un libro. Fui tres veces en la semana y el señalador marcaba cada vez una página más avanzada. Hoy mi joven amigo estaba a treinta páginas del final. Envolvió mi pedido con un gruñido. El libro se cerró, desequilibrado por la cantidad de páginas pasadas y el chico gruñó más fuerte.
“No logo”. Un edición muy gastada, de tapas negras, con el plastificado roto. “No logo” de Naomi Klein, a quien nunca lei.
Me fui pensando que la revolución empieza en cualquier lado. Cualquier sitio es un buen lugar. Recordé mientras caminaba al escritorio a escribir esto la casa de madera de mi tío, el socialista hijo de italianos, que trabajaba en una jamonería y que tenia una biblioteca que envidiarían muchos escritores (y debo añadir que unas lecturas que a muchos autores les hacen falta). Recordé esa villa  contruida por italianos donde con lámparas de kerosén, después de la larga jornada en la jamonería o en la papelera cercana a la villa, leían a Rosa de Luxemburgo, a Bakunin, a Byron, a John Dickson Carr, a Alejandro Dumas. No necesitaban ser escritores o intelectuales. El conocimiento no es para los que lo ejercen como medio de vida: es para todos. Es una riqueza humana que de un modo infame pretenden convencernos de que es privativa de quienes pueden pagarse estudios universitarios y pertenecer a la casta de los que poseen los medios del conocimiento, que son hoy día una casta burguesa comparable a quienes poseen los medios de producción, los que Marx quería distribuir entre el pueblo. Hoy los medios de conocimiento son también un pasaporte social que se compra caro. Pero a diferencia de mis ex compañeros de militancia estudiantil, los que gritaban “universidad para los trabajadores”, yo no quiero eso. Yo misma no necesito a la Universidad. Yo pude leer a Splenger y a Descartes y a Leibniz, a Schopenhauer y a Spinoza en un cuarto donde compartía dos colchones con mis dos hijos pequeños. Que se crean otros que necesitan un mediador entre los libros y ellos. Mi amigo, el que envuelve los paquetes en Chaplin, sabe que no necesita más que su hambre de saber y sus preguntas para empezar la revolución.

domingo, 29 de junio de 2014

DEFINICIÓN Y ANÁLISIS DEL LANGA: APUNTES PARA UN ESTUDIO.

El langa no es una especie animal pero casi. La etimología de la palabra lunfarda se obtiene invirtiendo el orden de las sílabas, de lo que resulta la palabra castellana Galán.
Alguna vez escribí un bestiario, y tuve que investigar los orígenes de bestias como el unicornio, el hipogrifo o la Medusa. Esto me confiere cierta autoridad para abocarme al estudio fisonómico-arquetípico -biológico de este homo reconocido por todas las mujeres, al que llamamos un tanto peyorativamente, langa.
En su origen el término langa se acuñó porque a esta clase de galán argentino el éxito de su seducción no le interesa, por eso nunca lo obtiene. El langa es un homo que le da más importancia a su corte de pelo, primordialmente. La mujer que atrapada en las redes de la poco conveniente cortesía se ve obligada a ser oyente de la pantomina del langa y su ejercicio teatral de la seducción, que es para el langa, como el vidrio del subte o el espejo ocasional donde se pasa el peine extraído del bolsillo del vaquero, hacia un lado y hacia el otro, con artística atención.
El langa de hoy ostenta un peinado leonino, inflado y un poco largo, idéntico al de los actores de telenovelas de los años setenta. El pelo es de vital importancia en un langa: si  no percibimos una dedicación inusual al pelo, tal vez ese homo no sea un langa y usted debe plantearse que está intentando seducirla de verdad.
Si la edad del langa está entre los 45 y 55 años, el pelo es ese estilo García Satur (conocido actor de famosa telenovela setentista): esto está emparentado con el origen mismo del langa.De la masa primigenia de un homo infantil que contempló a su madre babear por esa competencia masculina que de tres a cuatro de la tarde se agigantaba en el televisor en blanco y negro,  opacando al mismímo progenitor de la criatura a los ojos de MAMÁ, se llegó al patológico langa adulto. Si el psicoanálisis estudió la histeria femenina, evidentemente se olvidó de nuestro objeto científico, el langa.Lo cual nos permite un estudio mucho más moderno del mismo.Retomaremos este tema.
MODELO DE SITUACIÓN: EL LANGA Y YO.
Nombre : Rubén, Raúl o Ricardo. También Orlando, Gastón, o Raúl Gastón , Rubén Orlando y todas las combinaciones aritméticas posibles con estos nombres.El langa es prácticamente una proyección de sus progenitores hecha realidad. En la primer ecografía dónde se puede ver que es varoncito, el obstetra no dice: es un Varón. Dice: Felicitaciones, señora: va a tener un langa.
Durante el embarazo, la madre setentista escuchaba a Nino Bravo, ahora escucha a Arjona. Vamos a ampliar estas definiciones, de suma importancia en el estudio de esta especie.Nuestras madres se pasan la vida advirtiéndonos sobre el Peligro Langa. Los consideran peligrosos, verdaderos Condes Dráculas para nuestra femineidad inocente. Esto es parte del desconocimiento social de la verdadera naturaleza del Langa.El Langa no quiere relaciones con nosotras: para eso está su legítima esposa. Para el Langa, somos el espejo donde se mira el jopo mientras practica las distintas variantes del Verso Novelero con voz de barítono.
En cierta ocasión, mientras escuchaba a un Langa en el hall de un Teatro , una amiga desesperada levantó un cartel escrito con un marcador que decía.NO LE CREAS NADA.! Gracias, querida amiga, el Langa no encierra peligro alguno para mi honradez. Este cumplía las condiciones estudiadas: Pelo largo y leonino, Campera de cuero, cartera de cuerina bajo el brazo y se llamaba Rubén. Su soliliquiopseudoseductor en voz grave de locutor era interrumpido cada diez minutos: su hijito de diez años le reclamaba una hamburguesa. El langa abandonaba en dos segundos su postura novelera para decir fastidiado y con voz agria. Andá allá con tu madre.
Y ahí estaba la madre del niño, esposa del Langa, a tres metros, rezongando: Andá con tu padre.
Finalmente, el Langa se va resoplando con el niño y le compra una hamburguesa. Yo tomo nota de todo y tomo un par de fotos del individuo, para ilustrar mi estudio sobre el particular, que pronto verán, si están suscritos, en la prestigiosa revista Nature

viernes, 20 de junio de 2014

Por qué

¿Por qué suspiras?
Sólo es mi boca que te esculpe
Sólo son mis labios
Toman carne y devuelven piedra
¿Por qué me mirás, tú, tus ojos velados?
No te ves a tí, dulce hombre de acero.




miércoles, 18 de junio de 2014

Ciudad de héroes



Era una ciudad donde niños de tres años pedían en las calles y a los ocho dormían entre cartones y vahos de vino y pegamento, a los quince morían a fuego en la noche, y sólo decían de ellos que quien a hierro mata, a hierro muere. Era una ciudad donde las noches de primavera dormían familias en las plazas y las noches de invierno guarnecidos en portales, pero a las plazas les pusieron rejas, y ahora duermen bajo portales en la calle. Ancianos y enfermos morían en el frío, a los niños los llevaban a morir a un hospital, ese rasgo de delicadeza era muy apreciado. Era una ciudad donde las madres muchas veces eran niñas y las niñas muchas veces eran madres de sí mismas, era una ciudad donde los carros a caballo coexistían con los autos ultimo modelo, donde cientos y miles de familias vivían con la basura de las otras. Era un ciudad donde para sobrevivir hacía falta más que dinero, talento, más que talento, suerte, además de la suerte, había que venderse, y el cuerpo vendido ¿cuánto puede servir a su dueña?
Era una ciudad donde ser o no ser no era un dilema, y donde la vida no tenía valor y la muerte no tenía importancia, gente mataba por un reloj o por un billete, gente moría por llevar un reloj o no llevarlo, no tener dinero era causa de muerte, tenerlo también lo era...esa es la ciudad de Esther.
Esther todos los días se despierta de madrugada, ignora con desdén la tragedia última del noticiero, prepara su desayuno, su sencilla vestimenta y va al trabajo.
Trabajo. Cuelga sus brazos de un barral de un autobús atestado, percibiendo que humanidad no tiene nada de metáfora. Se sofoca, y por momentos cree desmayarse, pero se sostiene: va al trabajo.
Baja del colectivo y ahora toca seguir una larguísima fila para el segundo autobús: mira el celular preocupada: son las 7 y media de la mañana. Oye las conversaciones: el puente cortado, mi hijo está con bronquiolitis, que frío, por Dios.
Dios parece no dar el presente esta mañana. Así que Esther toma el segundo colectivo con retraso.
Por suerte, se dice, cobro mañana.
Creo. Tal vez cobro mañana